
Han pasado algunos años desde la última vez. Cuando la recuerdo quisiera volver atrás. Como de costumbre, mamá me levata muy temprano para ir al colegio. Todas las mañanas me bañaba con agua tibia, tenía apenas cuatro años. Despues del baño, me ponía el uniforme. Tomaba el desayuno ( con la ayuda de mama por supuesto) y estaba lista para ir al colegio. Aunque muchos no lo crean, les insistí mucho a mis padres para que pusieran a estudiar. Así que me ponía muy feliz cuando me dirigía hacia el kinder.
Caminábamos como tres cuadras para llegar a mi centro de estudio. Luego que mamá me dejaba, entraba al aula para recibir las clases. Era muy divertido, pues la maestra era muy dinámica y nunca nos aburríamos.
Como quisiera estar en esos años, en donde nuestra vida era: Pintar sin sentido, dibujar rostros y animalitos deformados y sobre todo, cantar como quisiéramos sin importar si hay notas altas o bajas. ¡Qué tiempos aquellos!. No estoy tan mayor, pero son muy divertidas las cosas que uno hace cuando apenas es un niño. Claro, ahora nos divertimos con cosas acorde a nuestra edad.
El momento más feliz de la mañana había llegado. Era la hora que mas anhelaba. El receso me gustaba tanto y no porque comía mucho, sino por el rico aroma que se sentía al abrir la "lonchera". Podía percibir el olor a los frescos panes con jalea, que ponía mamá para merendar.
Ese recuerdo me hace muy feliz, pues son momentos difíciles de olvidar. Hacen que uno quiera regresar el tiempo solo para sentir ese agradable aroma.
Caminábamos como tres cuadras para llegar a mi centro de estudio. Luego que mamá me dejaba, entraba al aula para recibir las clases. Era muy divertido, pues la maestra era muy dinámica y nunca nos aburríamos.
Como quisiera estar en esos años, en donde nuestra vida era: Pintar sin sentido, dibujar rostros y animalitos deformados y sobre todo, cantar como quisiéramos sin importar si hay notas altas o bajas. ¡Qué tiempos aquellos!. No estoy tan mayor, pero son muy divertidas las cosas que uno hace cuando apenas es un niño. Claro, ahora nos divertimos con cosas acorde a nuestra edad.
El momento más feliz de la mañana había llegado. Era la hora que mas anhelaba. El receso me gustaba tanto y no porque comía mucho, sino por el rico aroma que se sentía al abrir la "lonchera". Podía percibir el olor a los frescos panes con jalea, que ponía mamá para merendar.
Ese recuerdo me hace muy feliz, pues son momentos difíciles de olvidar. Hacen que uno quiera regresar el tiempo solo para sentir ese agradable aroma.


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